LOS REPARADORES


El modelo económico lineal con extracción ilimitada de recursos limitados en un planeta finito, una economía extractiva y poco regenerativa que da nada de valor a los materiales imponiendo la obsolescencia programada como parte de su propósito para generación de ganancias aun a costa del entorno e incluso de las personas, ha ocasionado innumerables impactos ambientales sobre todo por el inadecuado manejo de los residuos sólidos domiciliaros; el mal llamado “desecho” se ha convertido en el dolor de cabeza para las entidades públicas que ya no saben cómo darle tratamiento a los vertederos dentro de las ciudades, los cuales ocasionan cada día graves problemas de salud en la población aledaña, y con el tiempo repercutiendo en todos.
Para dar respuesta al reto que actualmente vive la humanidad nacen conceptos distintos de modelos económicos alternativos dentro de los cuales se promueve el reuso, la reutilización y la reparación como parte de un modelo circular que se enfoca en el aprovechamiento de recursos existentes, en evitar el desecho prematuro y en contribuir a un ciclo de vida más largo y cerrado protegiendo el entorno e incluso incentivando nuevas y más oportunidades a nivel social.
LA REPARACIÓN es una manera de incentivar la alargescencia programada; Promover el consumo responsable, y asegurar el valor de los materiales en nuevos ciclos hasta su necesario fin de vida. Para las empresas no es fácil implementar este tipo de soluciones ya que en su mayoría permanecen en la dimensión económica como único fin del negocio; sin embargo, La economía circular plantea cinco nuevos modelos de negocios que pueden ser implementados incluso paulatinamente en donde la eficiencia es la característica principal, considerando los recursos como invaluables en todo momento y donde se establece la manufactura a baja escala quitándole peso al producto y dándole uno mayor al servicio.
Dentro de todo este nuevo proceso es indispensable la vinculación del usuario en todo el circuito, debido al descarte de productos que no se valoran por tendencia, por uso o simplemente por deterioro; olvidando que muchos de ellos aún tienen un valor incalculable teniendo en cuenta los recursos invertidos y la materia prima que aún puede ser aprovechable. También es claro que muchos usuarios se ven enfrentados al alto costo de reparar un producto que, comparado con la producción masiva y mano de obra barata, resulta ser la peor opción. incluso la desvalorización en el mercado del “reparador” como una persona de saberes únicos y con capacidades excepcionales hace que sea cada vez más difícil encontrar lugares especializados o incluso piezas para reemplazar y poner en funcionamiento de nuevo las cosas.

Reparar restablece nuestra relación con las cosas y permite que pasen de una generación a otra

Es imperativo que la sociedad vuelva su mirada al uso de los recursos ya existentes y priorice su transformación ya sea mediante el rediseño, la transformación o el reciclaje; sin embargo, la Reparación resulta mucho mas eficiente para extender el ciclo de vida de las cosas antes que convertirlas en nuevas materias primas, procesos que nuevamente resultan más costosos y terminan utilizando igual o más energía y otros recursos adicionales.
También es posible reparar el tejido social cuando compartimos herramientas, saberes, experiencia y cosas de manera colaborativa; por tal razón se necesita gestar más espacios donde la complementariedad de saberes y habilidades enriquezcan el encuentro,  donde se logre romper el paradigma de “lo mío únicamente me pertenece a mí” si no, por el contrario donde la confianza y la colaboración sean valores a rescatar dentro de las pequeñas y grandes comunidades conectando a las personas y dándoles un valor simbólico y solidario.
Así mismo la reparación puede contribuir a incentivar las economías locales cuando no solo se rescatan oficios tradicionales  si no se ajustan a nuevas tecnologías disruptivas como la impresión 3d, el corte laser, o las plataformas digitales que logran ampliar el rango de acción, crear nuevas oportunidades de trabajo y generar ingresos adicionales para el prosumidor (productor-consumidor) un termino acuñado en el siglo XXI donde los usuarios del sistema son agentes económicos eficientes capaces de producir e intercambiar valor mediante (compra-venta, trueque, alquiler e intercambio de bienes y servicios) que los convierten en ciudadanos de escala 1, parte de la nueva economía colaborativa.
 
Es así como debemos lograr articular al sector público, al privado y al ciudadano para lograr generar acciones que nos permitan replantear nuestro modelo económico gestando ciudades circulares, colaborativas y sostenibles; Y desde la confianza establecer lasos firmes que nos reparen desde lo individual hasta lo colectivo, desde lo macro hasta lo micro, desde la ciudad hasta el hogar, desde lo físico hasta lo espiritual.

Autor
Angela Sarmiento